Mucho antes de que existieran escenarios, micrófonos y salas de conciertos, las personas cantaban. Junto al fuego, bajo las estrellas, a orillas del río. Cantaban para dar gracias, sanar, llamar y recordar. Las canciones no venían de la cabeza, sino de la propia tierra – del viento entre los árboles, del murmullo del agua, de la respiración de las plantas.
Estas canciones siguen vivas hasta hoy. Y siempre surgen otras nuevas.
Aquí comparto canciones de tradiciones de distintos pueblos ligadas a la naturaleza. Cantos transmitidos durante generaciones junto al fuego, de boca en boca, de corazón a corazón. Canciones que agradecen a la tierra, al agua, a los ancestros y al gran misterio que lo atraviesa todo. Son medicina hecha de sonido. Abren espacios, limpian, protegen y unen.
Y también comparto canciones propias. Algunas se muestran fuera, en la naturaleza, en un sendero del bosque o junto a un arroyo de montaña. Pero muchas llegan en medio de la vida cotidiana más corriente: fregando los platos, en el coche, de camino a la obra, lavándome los dientes. De pronto aparece una melodía, como si llevara mucho tiempo esperando a ser escuchada. No inventé estas canciones, más bien las encontré. Porque la tierra no solo canta en el bosque. Canta en todas partes donde escuchamos.
Cuando me encontré con estos cantos por primera vez, fue como si algo en mí respondiera, algo que siempre había estado ahí. Un recuerdo antiquísimo. Desde entonces me acompañan en mi camino, en el silencio, en el círculo y en el día a día.
Canto las canciones tradicionales con gran respeto y gratitud hacia los pueblos y las personas que las han conservado y transmitido. No me considero su dueño, sino alguien que puede llevarlas durante un tiempo – como el río lleva el agua que baja de las montañas. Y devuelvo mis propias canciones al mismo río.
Quizá no entiendas las palabras. Tampoco hace falta. Estas canciones hablan una lengua que llega más hondo que cualquier palabra. Simplemente deja que fluyan a través de ti. Cierra los ojos. Respira. Y siente cómo la tierra bajo tus pies canta contigo.